De glorias, a fracaso

Juegos Olímpicos – Opinión El deporte más glorioso en participaciones Olímpicas de argentinos, continúa cayendo tras cada edición de los Juegos.

Por Florencia Rubio

El boxeo argentino es el deporte que más medallas consiguió para nuestro país en la historia de los Juegos Olímpicos. Son 24 en total (7 de oro, 7 de plata y 10 de bronce), la última fue de bronce, de la mano de Pablo “El Relámpago” Chacón en Atlanta 1996.

Sin embargo, desde ese momento, el boxeo olímpico para Argentina fue en caída libre. En Sydney 2000, fue representado por Omar Narváez, Ceferino Labarda, Israel Pérez, Víctor Castro, Guillermo Saputo, Mariano Carreras y Hugo Garay; el único logro lo consiguió Israel Pérez, trayendo un diploma olímpico. En adelante, cada vez fueron menos los participantes argentinos (no más de dos boxeadores por Juego), y por lo tanto ya no se consiguieron medallas.

El boxeo olímpico, es muy diferente al profesional, se trata de deportistas amateurs en su mayoría. Además de que solo son tres round que impiden estudiar al rival y desarrollar una estrategia en base a ello. A pesar del bajo nivel de algunos boxeadores, el corto tiempo de pelea tampoco les permite demostrar lo poco que tienen para dar.

Sumado a eso, los cambios reglamentarios también perjudicaron a algunos de los argentinos. Es el caso de Ignacio Perrín, que debió enfrentarse al tailandés Amnat Ruenroeng, campeón mundial mosca hasta hace apenas un mes. Esto fue a causa de que a partir de Río 2016 podían competir pugilistas profesionales.

Esa decisión no fue la única que tomó el Comité Olímpico Internacional, por primera vez (desde 1984) se pelea sin casco de protección y también se adoptó un sistema de puntuación parecido al pugilismo profesional. Ahora puntúan cinco jueces alrededor del ring. El ganador de cada round recibe 10 puntos, mientras que el perdedor recibe 9. De las anotaciones de los jueces una computadora selecciona “al azar” tres para que sean contabilizadas y recién al final se sabe cuáles tarjetas fueron consideradas. Lo más perjudicial es que los jueces no siempre son justos y frustran las peleas declarando perdedor a los competidores que merecían mejor suerte.

El equipo argentino, luego de 16 años, comandado por el técnico Julio Garcia, logró llevar seis representantes de las 10 categorías que hay. Por la falta de suerte, poco profesionalismo y los nervios de sus boxeadores ya son cinco los eliminados (cuatro en primera ronda y uno en segunda).

Es lamentable que un deporte tan glorioso en nuestro país no corra con la suerte de hace 20 años. Quizás, por la falta de presupuesto que tienen para solventar sus carreras profesionales, el poco apoyo de políticas deportivas, la mala suerte de competir ante pugilistas profesionales, y encima que los árbitros y jueces juzguen a conveniencia.

El pabellón 6 de Ríocentro será mañana el escenario de la última esperanza para el boxeo argento, el cordobés Alberto Melián, quién buscará hacer honor a la historia gloriosa del deporte, y traer esa medalla que nos esquiva desde hace dos décadas.

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