Entre lágrimas y aplausos

Juegos Olímpicos – Básquet El seleccionado argentino de básquet se despidió de los Juegos de Río 2016 tras perder 105 a 78 con USA.

Por Micaela Pereyra

“Siempre que se acaba una era, comienza otra” seguramente más de uno buscó algo de consuelo en esta frase, pero no se puede luchar contra ese nudo en la garganta que se forma por este cúmulo de cosas: perder, quedar afuera de los Juegos, y lo más significativo, el fin de los históricos defendiendo nuestra celeste y blanca.

Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni al finalizar el encuentro con derrota frente a Estados Unidos, le dijeron adiós a esta camiseta, llevándose la ovación y las lágrimas del Arena Carioca 1 .

Faltando tres minutos para que culminara el partido y con el marcador abajo por veinte puntos de diferencia, la parcialidad argenta no tuvo más que acudir a los aplausos para devolverle, de alguna manera, el amor propio a éstos tipos.
Que cuando se volvieron a calzar la pilcha albiceleste para estos Juegos, se olvidaron de la edad que tenían y nos regalaron jugadas sacadas de la galera.

Y cuando solo quedaban segundos, los flashes invadieron el parquet, tratando de capturar ese último abrazo grupal y las lágrimas que indicaban que a partir de ese momento, lo que quedaba de la Generación Dorada pasó a ser una leyenda.

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¡Históricos! Scola, Nocioni, Delfino y Ginóbili.

 

El resultado del partido fue totalmente anecdótico, pero sirvió para entender el respeto que sostiene USA para con Manu Ginóbili y la Generación Dorada (obviamente se nos hace imposible no recordar aquel triunfo histórico de Argentina frente a USA en la semifinal de los Juegos de Atenas 2004).

 

Ganar no siempre es tener la gloria. Y acá eso se notó con el paso del tiempo.
Porque es parte de la esencia de la Generación Dorada: el compromiso con la camiseta más allá de jugar un partido.
Y nosotros pudimos entender que la Generación Dorada no fue solo una medalla de oro, sino que un proceso, un camino, una siembra y cosecha de jugadores extraordinarios que triunfaron acá y allá.

Ahora, el mando de la batuta estará repartido entre el capitán, Luis Scola, que confirmó que seguirá vistiendo la casaca de Argentina; y el caudillo, Facundo Campazzo, quien da muestra de carácter cada vez que le toca jugar.

Y si bien cuesta decir adiós a una parte importante de nuestro básquet (y de nuestras vidas), “Siempre que se acaba una era, comienza otra”, y por suerte, estamos en buenas manos.

 

Repasá las mejores imágenes de la Selección y su paso por Río 2016

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